MÁS INJUSTICIA A LA TRAGEDIA EN HIDALGO.

Por: Nahum Ortega Camargo. 23 de abril 2020




En un sistema democrático, entre los participantes de una elección, los triunfadores, asumen con fundamento ético y por mandato constitucional, la obligación de representar digna y justamente a la totalidad ciudadana, un gobierno íntegro, no es selectivo en su tutoría, con la misma generosidad atiende a pobres que a ricos, a cercanos o ajenos, un gobernante justo olvida que partido postuló su candidatura, de ella solo reconoce a la institución de interés público que le permitió participar en la elección, el compromiso de servicio que adquiere, lleva por destino el servicio a la totalidad ciudadana, el pueblo lo sabe y se lastima cuando algún insensible gobernante, discrimina a quienes tiene la obligación de proteger, la anemia mental ciudadana es asunto del pasado, los mexicanos de la ciudad y de los pueblos, poseemos consciencia clara de nuestra realidad política, cuando al poder se le asigna la función de servir a todos, la política es un noble ejercicio, es oficio ético, pero es siniestra utilidad, cuando se aplica para intereses personales o de grupo, o para adquirir más poder, tal como fue práctica cotidiana en el triste pasado, cada que se manipuló a la mente popular aprovechando cualquier desdicha humana, fue vulgar conducta de inmorales gobiernos, a los que soportamos por muchas décadas.

En la actualidad, algo inhumano está sucediendo en Hidalgo, a los municipios pobres están llegando camiones de despensas, frente al operativo realizado con la custodia de la policía, el pueblo se alegró considerando que sería favorecido en esta afligida época de desdicha mundial en la salud y en la economía, se consideró que el apoyo era para palear la penuria existencial del pueblo, la realidad fue decepcionante, las despensas que fueron compradas con el dinero del pueblo, se entregan con fines políticos a favor del partido del gobierno, para intentar comprar a la frágil voluntad humana, la maldad de los ambiciosos gobernantes, se niega a practicar la decencia, y a conducirse por los valores de la moral.

Para este tiempo, ya no es entendible el sadismo de entregar subvenciones en especie a los supuestos incondicionales, frente al pueblo en desdicha y deseoso de ser socorrido, la injusticia ofende a los humillados, pero también ofende a la mayoría de los favorecidos, porque ellos, son seres humanos grandiosos, con valores morales que les permite comprender que ningún ser justo, puede desear a otro, lo que no se esté dispuesto a recibir para sí mismo.


Finalmente mencionaré a los ambiciosos e injustos gobernantes de Hidalgo, que el destino de la conducta no determina premios ni castigos, pero todo, absolutamente todo, tiene consecuencias.





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