LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA ES INEVITABLE.

Actualizado: 6 de dic de 2019

Por:NAHUM ORTEGA CAMARGO.

Los partidos políticos son múltiples en los distintos estados nación, agrupaciones que se integran como entidades de interés público con personalidad jurídica, que adquieren como fin promover la participación democrática de los pueblos, para contribuir a la integración de la representación del poder nacional. Cada partido posee una plataforma de principios que le dan identidad a la agrupación de quienes son coincidentes con las metas comunes planteadas, los principios partidarios no son el problema por ser ideales casi siempre de excelencia, el problema es la realidad operativa, es la incongruencia en los propósitos y la práctica del poder.

En términos genéricos, existen dos designios extremos de la política:




1) La administración para la acumulación absoluta de la riqueza en pocas manos.


2) La administración de la economía para el bienestar de la vida humana; ambos conceptos se fundamentan en pensamientos milenarios, el poder para el dominio o el poder para servir, el gran guía del cristianismo, hace 2000 años sentenciaba, “habrá siempre pobres y ricos, pero no es justa la existencia de los extremos en la riqueza o la pobreza”, así entendí del sentido filosófico cristiano. Los términos de derecha y de izquierda nacieron en Francia el 28 de agosto de 1789, en una asamblea constituyente, al debatirse la competencia del poder, por orden del mandatario, a) los diputados que se pronunciaron por el poder absoluto a favor de la voluntad del monarca, se situaron a la derecha del soberano, y b) los diputados que consideraron que el poder del soberano debería someterse a la voluntad del pueblo, se situaron del lado izquierdo; a la fecha de esa circunstancia histórica, se heredó a la sociedad la clasificación de derechistas e izquierdistas, según el concepto con el que se identifiquen. Cada uno con su teoría conceptual o ideario político, se aplica a convencer a sus seguidores de los beneficios factibles, los intereses reales de las guerras sangrientas y de los partidos de derecha, no se confiesan, al contrario, con palabras suaves o con eufemismos disfrazan su realidad, para no echar a huir a los seguidores, si conocieran la verdad a la que están siendo llevados.


La izquierda lucha por una política con ética, con valores universales, y al servicio del bienestar humano como esencia, las izquierdas no son enemigas de la tecnología, ni los bienes de capital, sino del destino asignado para el daño social, con prácticas monopólicas y de poder material, para la izquierda el poder no es un fin, sino el medio para la utilidad humana. La izquierda predominante es la: izquierda democrática-reformista, cuyo propósito, es conseguir elecciones libres, con resultados transparentes, sin cooptación ni coacción a los votantes, con una democracia representativa de amplio consenso de los distintos sectores sociales, así mismo un rechazo a toda tentativa dictatorial y el respeto a la libertad y a la vida. La izquierda mexicana es coincidente en casi la totalidad de propósitos, nos dividen los nombres de los partidos y los distintos liderazgos. Pero, debemos de tener claridad, que al poder federal lo conquistó la izquierda unida mexicana, fortalecida con ciudadanos de libre pensamiento y algunos de derecha pero conscientes de la urgencia de un cambio, “una parte de un entero por grande que sea, jamás será mayor al entero mismo”, morena es una fracción, la izquierda mexicana es la totalidad, luego, fue el pueblo quien conquistó el cambio y no un partido en especial, si de este asunto no existe consciencia, la falta de humildad nos puede conducir a la derrota en una próxima contienda, si los hermanos de izquierda, los libre-pensadores, internamente nos peleamos en familia, quienes obtendrán ventaja, serán los de afuera, los seguidores de la dogmática derecha, del conservadurismo a ultranza. Toda dirigencia partidaria es por oficio, buscadora del poder, nadie vino a dar sin esperar recibir algo a cambio y es natural, sin la objetividad clara, a ningún acuerdo es posible llegar, la izquierda debe consolidarse, los tiempos han cambiado, en poco tiempo todo se hizo distinto, la unidad es la clave para la transformación de la patria, para recibir es condición conceder, es preferible compartir para fortalecerse, que dividir para conseguir la ruina, cuestión de tiempo solamente, la unidad de las izquierdas no es un propósito simple, sino un imperativo determinante, la izquierda absoluta, representa al gobierno del pueblo por el propio pueblo, y podemos mantener esa determinación por generaciones, si optamos por la unidad partidaria de todos los grupos e individuos coincidentes en la izquierda, no es un asunto sencillo, sobre todo en las decisiones de la base, de ahí la urgencia de la capacitación de operadores con la habilidad de unificar criterios en los distintos conjuntos con diferentes siglas, pero enarbolando una misma bandera.

La Nación mexicana requiere de una izquierda por muchos años para la transformación objetiva de la patria, y el hecho solo es posible si somos capaces de entender y decidir por la unidad de las izquierdas, dispersos en el trabajo político, nada grandioso nos espera, el poder totalitario representado por las derechas, son el enemigo del bienestar del pueblo, y es la tarea del conjunto desarrollar la auto consciencia colectiva, que el pueblo sepa perfectamente a donde lo llevan y solo después de conocer su futuro incierto en dicho equipo, que decida. La izquierda unificada no debe guiarse por la sola conveniencia, la conducta obligada en todo espacio, es la congruencia en toda diligencia, y la práctica de honestidad a toda hora.

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