LA REBELIÓN EN 50 AÑOS.

México será distinto sin lugar a dudas, pero tenemos que entender que cada ciudadano a nuestro lado es un aliado, un guerrero para la transformación y no un enemigo al que hay que combatir.


Por: NAHUM ORTEGA CAMARGO.


México, 6 de mayo 2019


De 1968 al 2018 parece poco tiempo, pero cuando se han vivido 50 años con la ilusión de conseguir una patria distinta, con un gobierno distinto, con respeto a libertad a las ideas y a su manifestación, con acato a la voluntad del pueblo, con oportunidades reales para la cultura y el trabajo, y cuando en cada oportunidad ha sido un encuentro más con otra decepción, el medio siglo parece una eternidad, para fortuna, a los 50 años de la tragedia de Tlatelolco,




los sobrevivientes de esa rebelión juvenil, no solo hemos sido buscadores y testigos del arribo de un mejor gobierno, sino adquirimos un régimen distinto, en donde el capital más grandioso es el ser humano, en donde la economía no resulta irrelevante, pero el bienestar y la felicidad humana son determinantes, en un poco más de 50 años de alimentar sentimientos distintos a los del conjunto social, pudimos ver coronado el sueño imposible, un sueño que conseguimos entre todos los mexicanos, de todos los pensamientos ideológicos, pero con la meta común de un México grandioso, cuya consigna ahora es hacerla realidad. Nada surge sin una causa real o imaginaria, nada surge sin un estado de consciencia, las guerras que devastaron pueblos, de las cenizas se levantaron para ser grandiosos como Alemania y Japón, la destrucción de México no fue violenta, fue realizada pacientemente a pausas, cada impúdico gobernante que alcanzó la cúpula, fue destruyendo el patrimonio y la moral nacional hasta dejarnos en la ruina, pero la consciencia casi generalizada nos impulsó a la búsqueda de lo distinto.




Con aprecio a lo conquistado, no puedo ni debo descalificar a ningún militante de ningún partido, porque la osadía de la conquista de un régimen distinto, fue el fruto del esfuerzo y la unidad del corazón de todos, la vida me ha enseñado que es determinante distinguir el valor de las tareas individuales y de grupo, que las instituciones políticas son importantes porque en ellas se diseñan los ideales y las actividades electorales, noble tarea pero comparativamente de inferior categoría, mientras que las tareas de la superación cultural y el desarrollo del trabajo individual y del empresariado social, constituyen la clave para la superación de cualquier nación, el trabajo empresarial que consigue soberanía, conquista en consecuencia la auténtica democracia, con solo ideas no se cambian las realidades ni individuales, ni colectivas, la organización y el desarrollo del trabajo es determinante, el proverbio de que “no solo de pan vive el hombre” es correcta, pero sin el pan definitivamente no vive, la habilidad para discernir las jerarquías de la vida, es la diferencia entre el éxito y la derrota, una nación sin organizaciones sociales, jamás consigue su transformación a mejores condiciones, las ideas impulsan pero no definen, el manejo de la energía social con organizaciones sociales es relevante aunque delicada, nada es totalmente bien, nada es totalmente mal, nuestra patria hoy más que nunca, requiere de líderes que organicen e impulsen el trabajo colectivo, no aceptarlo es terquedad dogmática, los cambios indiscutiblemente comienzan en la mente, pero deben ser llevados a los hechos para la auténtica transformación económica y social.




México será distinto sin lugar a dudas, pero tenemos que entender que cada ciudadano a nuestro lado es un aliado, un guerrero para la transformación y no un enemigo al que hay que combatir y derrotar, los grandes imperios sucumbieron cuando se dividieron y se corrompieron internamente, los enemigos más peligrosos para un ejército, para una institución, o para una nación no se encuentran afuera sino dentro, en las entrañas, dramatizan, cuestionan, amenazan, calumnian, injurian, descalifican para quebrantar la moral, nuestro líder nacional, nos entrega una consigna, para el trabajo por la transformación nacional, “se acabaron los partidos”, el único, entrañable y solidario partido, se llama México.


NAHUM ORTEGA CAMARGO.

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