LA PÉRDIDA DE PROGRAMAS ASISTENCIALES, CAUSA DOLOR.

Toda perdida causa un dolor de distinta dimensión, a mayor perdida, mayor dolor, Jorge Bucay en su obra “El camino de la lágrimas”, con maestría, nos muestra el camino del sufrimiento por el dolor que causa perder aquello que se considera parte de uno, ya sean, un ser querido, una amistad, un bien material, un proyecto, incluso una ilusión; al proceso de sufrimiento para conseguir la conformidad con lo inevitable, se le reconoce como la etapa de duelo, un triste sentimiento que por fortuna no es eterno, a menos que el sentimiento masoquista así lo prefiera. El recuerdo de lo perdido, es la mejor enseñanza de la vida, para disfrutar del presente que se tiene, la pérdida de algo trae consigo alguna ganancia, curioso pero aun perdiendo lo menos para ganar lo grandioso, se siente de manera natural algún dolor. Originario de provincia, un día llegué a la ciudad, la suma de amigos fue un proceso natural, con los paisanos reunidos referíamos la tristeza de haber dejado nuestro pueblo, nuestra congoja fue tan conmovedora, que un amigo de la ciudad, nos dijo: ¡ya dejen de sufrir amigos, regresen a su hermoso pueblo y no sufran!, pero allá no hay oportunidad de trabajo cómodo, en coro mencionamos, entonces aguántense y agradezcan que han encontrado la oportunidad de ser algo distinto, con gestos melancólicos nos miramos los paisanos, para reír y reconocer que éramos ganadores y comprender que el pasado es con frecuencia la rémora que impide disfrutar nuestro presente.



Mi amigo Juan Guzmán de la comunidad de Santa María, Tlanchinol Hgo, me mencionó que la gente estaba dolida y triste porque perdieron el programa de “procampo”, agregando, que con ese programa aunque fueran 500 o 1000 pesos al año recibían los hombres del campo, nada es para siempre en la vida mencioné, su reproche insistente es que los usos y costumbres deben conservarse, no existe razón para renunciar a ellos, sobre ese tema repliqué, por uso y costumbre, en el pasado, a las personas mayores no se les apoyaba de manera importante, hoy se les duplicó el recurso, a los jóvenes estudiantes por uso y costumbre se les cerraron las puertas de las Universidades, hoy solo no estudia el que no quiere, a las personas de cualquier edad con alguna incapacidad, por uso y costumbre no se les apoyaba, las becas para los niños pobres para su educación, por uso y costumbre fueron elitistas, el apoyo era para los de excelente calificación o para los influyentes, también por uso y costumbre, no se dio el programa nacional para aprender un oficio con sueldo pagado por el estado a los jóvenes que no tuvieron la oportunidad de trabajar ni estudiar, íbamos al médico del seguro popular y por uso y costumbre nos daban solo una receta que a nadie alivió, con el nuevo gobierno federal, contra los usos y costumbres de ese tiempo, hoy nos dan atención y medicinas gratis, por uso y costumbre los pobres estuvieron olvidados, hoy los pobres son los primeros atendidos y tantos beneficios más que por uso y costumbre nos negaron, hoy son derechos humanos contemplados en el artículo 4 constitucional.



nte escucho el desconsuelo por lo inútil que perdieron, se terminó el programa de “procampo” a cambio ganaron el programa “Sembrando vida”, y cuyo recurso económico, actualmente es de 1500% superior a lo que antes recibían, aclarando, que el apoyo es para trabajar tal como lo hicieron nuestros padres y abuelos, para quienes no tienen 2.5 hectáreas de tierra para sembrar en ella árboles madereros, frutales y hortalizas, hay programas de diferentes trabajos, o de cultivo en pequeños invernaderos, a través del cooperativismo familiar o con amigos responsables, pero acostumbrados por uso y costumbre a la mala vida, no es posible valorarlo, hasta en tanto no superemos el duelo el o dolor por lo perdido, desde mi perspectiva, no creo que alguien con razón y no con emoción, prefiera vivir en las condiciones en la que nos tenían los gobiernos anteriores, para renunciar a la oportunidad de vivir en condiciones humanas en cada rincón de nuestra patria, “Procampo”, fue un programa de simulación y electorero, a nadie del pueblo realmente ayudó con la superación de su familia, del programa obtuvieron la tajada del león, el equipo de intermediarios y los directivos del programa, con la práctica de corrupción que fue uso y costumbre de ese tiempo, la mala hierba sin beneficio alguno, es mejor arrancarla y en su lugar, plantar otra de utilidad, que nos sea provechosa.

NAHUM ORTEGA CAMARGO.

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