INJUSTICIA EN HIDALGO, POR HAMBRE DE PODER.

Por: NAHUM ORTEGA CAMARGO.


De manera determinante, solo existen dos grandes grupos gobernando en nuestro México, los partidos políticos que están con nuestro pueblo (la izquierda) y los partidos políticos que están contra el pueblo (la derecha), estos últimos defienden a ultranza al poder y el poder contempla al mando o al gobierno insaciable y a la riqueza en todas sus expresiones, los pobres que constituimos el pueblo, somos mayoría, por lo cual, no hay razón para ser gobernados por quienes con su riqueza nos humillan, si a este poder por voluntad nos inclináramos agachando la cabeza, los pobres no seríamos dignos de llamarnos seres de bien, hijos del Gran Creador del Universo, si permitimos que los insensibles e inhumanos, nos sigan gobernando, si nos humillamos frente a los siniestros que nos han mantenido con temores inventados para dominio de nuestra mente, en la pobreza económica para el sometimiento y en la ignorancia cultural para la ciega obediencia, entonces mereceremos injusticia y malos tratos, por carecer de valor civil para  defender nuestros derechos humanos, por ley de la naturaleza nacimos libres para ser felices por destino en nuestro mundo,


quienes nos convirtieron en esclavos, en peones, en trabajadores mal pagados e infelices, fueron quienes acumularon riqueza y poder, pero en nuestra voluntad está la capacidad de deshacernos de esta presencia de enfermizas ambiciones neoliberales que los inspiran.



Ganamos a un presidente de la República, que defiende con pasión a los más débiles, a los campesinos pobres, para quienes ha destinado proyectos para sacarlos de la mezquina marginación, un presidente que todos los días enfrenta a los que les retiró privilegios y como fieras heridas lo atacan con injurias, con infamias, incluso por ligerezas, es tiempo que por gratitud, por convicción, incluso por conveniencia defendamos a quien todos los días, se enfrenta en bien de nuestra custodia.





Los programas de ayuda a los mayores, a los jóvenes estudiantes y a los que no estudian ni trabajan, para que aprendan un oficio y sean hombres y mujeres de bien, a los hombres del campo, a los que padecen  una incapacidad, a las pequeñas y medianas empresas, a los negocios pequeños, y a quienes más necesitan de un crédito, a muchos de ellos, ofrece dicho recurso sin condición de militancia a ningún partido político, eso es realmente ser un hombre de estado, justo con todos y jamás excluyente.


Pero en el Estado de Hidalgo, no se entiende que el poder es para servir al pueblo, para unificar propósitos, para armonizar el trabajo productivo, que por obligación se debe ser útil a todos y no a una parte privilegiada por su preferencia partidaria, el dinero que administra Hidalgo, es de la nación porque estamos subsidiados por los demás estados de la federación, finalmente el dinero es del pueblo y para todo el pueblo y no solamente para los miembros del PRI, entregar recursos, piso firme y despensas a solo la parte conveniente por su militancia, es un despojo a la otra parte del mismo pueblo, aportador y dueño de una parte de la riqueza nacional, cuando en momentos de tragedia nacional por la contingencia en la salud pública, se entregan despensas que son de todo el pueblo, con fines políticos a solo los miembros de un partido político, es una grave maldad,



nuestras comunidades están ofendidas, la economía nacional es para todos los que la necesiten, no solo para los aliados, el coraje social empieza a desbordarse y se preparan para responder en las próximas elecciones al gobierno,  los buenos mandatarios, han sido y deben ser incluyentes, sensibles, compartidos, y nunca excluyentes ni dispendiosos de injustos privilegios, un gobierno justo es obligadamente humano.


La maldad que en tiempos de angustia social muestran los personajes ambiciosos del poder, no hay forma de calificarla, por no ser una conducta humana, la misma naturaleza a la que llamamos irracional o primigenia, sin egoísmo nos ilustra, los animales y los vegetales nos expresan su sentido de avenencia, la naturaleza trabaja armonizada en un solo proyecto incluyente, para bienestar del conjunto, la naturaleza sin la presencia del humano se recupera sola, el peor depredador de la naturaleza y de los valores económicos, sociales, morales y espirituales es el propio hombre, el ejemplo claro está en nuestros gobernantes hidalguenses, que no han aprendido a dar una dirección noble a su conducta instintiva, la riqueza es buena sin la menor duda, pero el bienestar de la sociedad es grandioso, el modelo que la humanidad reclama es civilizatorio, con producción en organización social, gobernar sin duda resulta complicado cuando se carece del sentido de servir por vocación a la sociedad, los tiempos neoliberales de la sola conveniencia han terminado, de la tragedia en la salud  en el mundo, nos queda como lección que ninguna fortuna es suficiente para comprar la vida, la salud y la felicidad de la humanidad sobre el planeta.

La parcialidad en la desdicha, a favor de un grupo para entregarle asistencia en especie, es un acto ilegal, inmoral, injusto y  por tanto, despreciable y que más tarde, arrojará consecuencias contra los protagonistas de dicha ruindad.  

  Fotos de archivo: www.infomedia.mx  

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