HAY RIQUEZAS QUE NO VEMOS.

Tener el poder del dinero y ser feliz, son dos aspiraciones que todos poseemos en nuestro proyecto de vida, la fortuna y la felicidad, son dos metas que no se consiguen fácilmente de manera simultánea, los pobres poseemos paz, tranquilidad, pero deseamos riqueza y poder, los pudientes poseen fortunas, pero aspiran a la paz, tranquilidad, felicidad y a una familia ordenada, pero la ambición insaciable de más riqueza difícilmente permite esta grandiosa mezcla.



No es posible obtener todo lo deseado en la vida, la vida debe ser ordenada en una jerarquía de valores, distinguir que es lo primero es la piedra angular de la vida humana, y a partir de ahí debemos estar dispuestos a enfrentar las consecuencias inevitables, difícilmente alguien es capaz de despreciar la riqueza, pero la felicidad es única para quienes luchamos por su conquista, aunque es poco afecta a convivir con la pasión que ofrece lo material, un amigo me decía, el dinero no es la felicidad, pero como ayuda a conseguirla, lamentablemente, distraídos en las satisfacciones que ofrece el dinero, olvidamos con frecuencia lo que realmente somos y que nos proponemos como meta, me lo recuerda con frecuencia la parábola que nos narraba el finado Facundo Cabral, quien fue un hombre de fe.

Un hombre se acercó al Maestro Jesús para decirle, “tu que eres el hijo de Dios, dueño del Universo, con el poder que tienes, ¿puedes darme la riqueza que necesito?; el Maestro contestó, no hay manera de dar algo a cambio de nada, toda satisfacción tiene su pago, la prosperidad se consigue con sacrificio de voluntad, de tiempo y de fortaleza, voy a hacerte una oferta, dijo el Señor: te ofrezco un millón de dólares a cambio de tus brazos, ¿mis brazos Señor?, y ¿con que voy a comer, con que abrazaré a mi mujer y a mis hijos que tanto amo? ¡mis brazos no Señor!, Bien, te ofrezco diez millones de dólares a cambio de tus piernas. ¿Mis piernas Señor? Y ¿Con que caminaré al mercado, como iré a convivir con mis amigos, como ir de paseo con la familia, con mi perro favorito? ¡no, mis piernas por ese dinero no! Entonces te ofrezco cien millones de dólares a cambio de tus ojos. ¿De mis ojos Señor? ¿Cómo disfrutaré de la luz del bello amanecer, del centellar de las estrellas, de la belleza de mi esposa, del colorido del paisaje? ¡Es mucho dinero pero mis ojos valen para mí, mucho más ¡no mi Señor te lo agradezco!, entonces el Señor le dijo, “ah Hermano, hermano, cuan rico eres y no te has dado cuenta”.



Por analogía con la parábola me permito una reflexión, los mexicanos, somos ricos y no nos damos cuenta, tenemos inteligencia, ingenio, vida, salud y fortaleza, nuestra patria posee llanuras, montañas, lagos, volcanes, veneros, arroyos, ríos, playas, mares, petróleo, minas, clima para distintos cultivos, tierras para producir hortalizas, territorio para sembrar árboles y aprovechar su madera o sus frutos, todo propósito requiere tres condiciones, imaginarlo, oportunidad de hacerlo y voluntad de realizarlo. Con el nuevo gobierno, existe la oportunidad, tenemos becas para capacitarnos y ser útiles con un oficio, tecnología para producir en invernaderos, veneros y arroyos, ríos para colocar estanques y engordar peses, recursos para engordar millones de aves, becas para habilitarnos en la costura e impulsar la industria del vestido o del calzado, basura para transformarla en riqueza y no en veneno, oportunidad para estudiar, licenciaturas, maestrías y doctorados, hoy solo requerimos voluntad para realizar, la meta esencial del actual gobierno, es el bienestar humano, somos ricos, pero no nos damos cuenta.

Nuestro pueblo aprendió a estirar la mano para recibir sin esfuerzo, a solo pedir sin nada ofrecer, a entregar su voluntad sin importar la dignidad, los proyectos de vida en el nuevo gobierno, son diferentes, los valores de la humanidad, deben ser recobrados, el trabajo debe honrarnos, tal como se honran los ciudadanos de las naciones progresistas.



Todo hecho tiene su origen, la cosmovisión, el sentimiento colectivo, es determinante transformarlo en nuestra mente, solo quien piensa diferente, puede aspirar a una vida distinta. Tenemos que avanzar, quitarnos de la mente que somos peones, para pensar que somos patrones, no es fácil cambiar los pensamientos, en la Nueva España, los misioneros se llevaron más de un siglo para mezclar su cultura con la cosmovisión mexica, se acabó con el pensamiento espiritual, para imponer la religión del imperio dominante, el pueblo soberano acepto ser sometido, la creatividad se convirtió en obediencia, la dignidad en sumisión, cambiar y transformarnos, va a costar generaciones, pero tenemos que empezar, en cada pueblo, con pequeños grupos es determinante mostrar que con el trabajo colectivo, la vida distinta es posible, ese es el reto de todo mexicano y de todo líder, que ame a la patria.


NAHUM ORTEGA CAMARGO.

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